martes, 6 de julio de 2010

#6 Los últimos días en Marruecos


Los últimos día que pasamos en Agadir estuvimos reciclando comida en hoteles y restaurantes. Una noche pasó algo especial, preguntamos en restaurante si tenían algo para reciclar, primero los camareros nos dijeron que el responsable no estaba y nos mandaron fuera del local pero en ese momento el jefe observó la situación y le explicaron lo que estaba pasando. Un minuto después ya estábamos los tres sentados alrededor de una mesa, el jefe que era Iraquí nos preguntó qué queríamos comer y que no tuviéramos vergüenza con nuestros deseos.No tuvimos que esperar mucho y la mesa se llenó de comida: pizza, café, té, tagine vegetariano y ensalada...tuvieron que poner otra mesa para que cupiera todo! La explicación simple: si uno puede hacer algo bueno para alguien, ayudar, apoyaro con lo que sea, se hace, Alá siempre está presente en todos lados y lo agradece. Tal vez la persona que ayudas no te va a ayudar, pero el dar no es un truque, es hacer bien por bien y luego vendrá de una u otra forma lo bueno hacia ti. La noche no la pasamos en casa del jefe a causa de una visita inesperada que recibió pero nos invitó a pasar la noche en la azotea de un hotel con desayuno incluído. Nos trató como reyes! Dormimos protegidos del viento y la lluvia. Nuestros cuerpos ya estaban bien acustumbrados al suelo duro, pero como encontramos un poco de cartón lo pusimos debajo de nuestras espaldas y dormimos como siempre muy a gusto. A la mañana siguiente nos esperaba un desayuno preparado frente a nuestros pies, había de todo y tan lindo preparado que nos quedamos boquiabiertos! Acabando este regalo del cielo se abrió otra puerta y salió una mujer con otro desayuno similar para nosotros. No podíamos creerlo y nos pareció que Marruecos quería decir: gracias por venir, no olvidéis lo que habeís aprendido aquí y regresad pronto! La ultima noche en Marruecos nos pareció también un sueno, los tres nos sentíamos renovados, llenos de energía e ilusión de reemprender nuestro viaje hacia nuevas tierras y por mar! sólo había alegría y amor en nuestras venas y se notaba en las reacciones de la gente. Ni un restaurante nos negó comida y así pudimos reciclar suficiente comida para las 48 horas en el barco. No importaba dónde entráramos, el resultado era siempre igual, algo más para comer, una sonrisa y un deseo mas, todo era perfecto y llegamos con más de 12kg de comida al velero y apenas unas horas para partir. El resumen de Marruecos es impresionante, en ningún otro lugar del mundo hemos encontrado tanta bondad, hospitalidad y ganas de compartir como aquí. La cultura marroquí sigue siendo ser un misterio y seguramente es, como en todas culturas, demasiado compleja para entenderla en cinco semanas. El tema de la libertad de la mujer fue lo que menos entendimos y aunque la desigualdad de los sexos es algo obvio, nos falta mucho para entender un país que es tan distinto al mundo occidental. Lo que hemos descubierto es un país maravilloso y magnifico, lleno de vida y colores. Los Marroquíes tocaron nuestros corazones y aprendimos que una forma más humana de recibir pasajeros, extranjeros y hermanos desconocidos es posible!

El proximo articulo del viaje:
#7 El viaje en velero hacia Fuerteventura

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