domingo, 4 de julio de 2010

#4 El Sáhara


Era ya a finales de Febrero y esa mañana nuestro primer coche fue un Taxi, uno de esos Mercedes 240D, nos llevo sólo algunos kilómetros pero salimos de la ciudad y dimos el primer paso. Poco a poco nos acercamos a El Aaiún, la ciudad más grande del Sáhara Occidental, una región ocupada por los Marroquíes desde que los Españoles se fueran de ahí hace más o menos 30 años. El sol pegaba cada día con más fuerza a medida que nos acercábamos al infinito verano que parece haber allí. El paisaje parecía siempre mas desértico y poca gente vive allí.
Nuestra pequeña planta de energía solar funcionaba mejor que nunca, con el sol en su zénit se cargaban rápido las baterías y llegamos hasta a un punto donde no teníamos que cargar nada más, todo nuestro equipo electrónico estuvo lleno por primera vez!
Nuestra piel se acostumbraba lentamente a la intensidad del sol que había en esas latitudes y como no utilizamos cremas protectoras ni medicamentos, etc, teníamos que cuidar nuestra piel (que todavía estaba blanca del invierno Europeo) del super sol que brillaba.
Un día estuvimos esperando un ride bajo un sol abrasador casi sin ninguna sombra y sin aire fresco en la única calle que va al sur, cualquier coche que se iba hacia allá tenia que pasar frente a nosotros pero no hubo muchos que lo hicieron y los pocos que pasaron no nos querían llevar. Cuando el sol ya casi bajó decidimos organizarnos y buscar agua para filtrarla. Caminamos por la calle, literalmente, desértica hasta que encontramos unos jóvenes que nos dieron agua y nos dijeron que en 40km se encontraba el próximo pueblo y así caminamos en la obscuridad completa, bajo un cielo estrellado hacia nuestro destino. Ya lejos de los últimas casas de playa nos unos jóvenes nos llamaron, caminamos hacia ellos y no lo podíamos creer!,nos ayudaron con el agua, nos dieron todo lo que tenían, pan, plátanos, naranjas, manzanas, leche y hasta un pequeño envase de aceite de oliva. En comparación con la mayoría de los Marroquíes que son fluyentes en varios idiomas, estos seis chicos no lo eran tanto pero hubo mucha comunicación no verbal, pero el idioma del amor y la compasión con el prójimo no conoce idiomas y sentimos que todo lo que nos dieron venia del corazón. Compartir lo maximo, ser "humano", sentirse hemano de todos... lo que sentimos es difícil de explicar en palabras. Después de reírnos juntos, compartir alegría, pocas y buenas
palabras, muchos abrazos y buena energía, seguimos el camino hacia lo desconocido, caminamos hacia nuestro destino. Sólo 1km después vimos un Mercedes 240D en medio de la nada, en la plena noche en el camino, en nuestro camino. parecía que el dueño estaba controlando el motor o algo así que nos apuramos para hablar con él y aunque al principio no nos quería llevar por los controles de policía que hay en la región, se dejó convencer y nos llevo! Nuestro ángel había estado conduciendo más de 1500km y ahora sólo le faltaban 300km hasta su destinación, que era la nuestra también: El Aaiún. Así pasamos el desierto, con los corazones llenos de felicidad y las estrellas luminosas que siempre nos acompañan. En los mapas marroquíes no hay lienas divisorias entre el Sáhara Occidental y Marruecos, Marruecos se extende desde Mauritania hasta el norte donde se ve Europa. Hasta este momento no nos cruzamos con ningún tipo de control fijo pero en esos últimos 300km encontramos tres. Las autoridades siempre preguntaron por nuestra profesión y nuestra historia y les dijimos que somos una ONG y que trabaja para el medio-ambiente, aunque es una versión resumida de lo que estamos haciendo en realidad. Nunca tuvimos problemas y nos dejaron pasar siempre. Y como casi siempre, las personas que nos llevan, especialmente de noche, nos ofrecen su casa para dormir, así dormimos cómodamente en los sofás de la sala después de un té rico y un encuentro con todo la familia.

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